Irritantes

Hay circunstancias y personas que pueden calificarse objetivamente como irritantes. Y es comprensible que muchos reaccionen mostrándose razonablemente irritados. Pero no necesariamente ha de ser así. Considera que la propia irritación surge como consecuencia de: Dar importancia a asuntos triviales y permitir que se acumulen mental y emocionalmente esos agravios, en vez de mantener una perspectiva más equilibrada. Permitir que se acumulen pequeños fastidios que se acaban convirtiendo en una carga insoportable, en vez de asumirlos como algo natural que forma parte de la rutina laboral, e ignorándolos y olvidándolos de manera inmediata. Piensa que serás todo lo infeliz que tu mente te lo permita, no más… Por tanto, nada puede obligarte a sentirte irritado si tú no lo deseas. Tu libertad también incluye decidir tu estado de ánimo. He tenido que escribir esta nota porque me estaban empezando a hacer sentir profundamente irritado. Notas relacionadas: Cliente con...

Estás domesticado

No le eches a culpa al gobierno, a tus jefes, a tus padres, a los demás, al sistema, a la religión, a Dios… Esa situación es el resultado de tu tolerancia a aquello que no debías aceptar. No eres libre porque no...

Valientes

La audacia nace de tu cabeza. El coraje, del corazón. La audacia es el resultado de una actividad intelectual que identifica oportunidades, elabora planes y evalúa los peligros. El coraje es una reacción que nace de tu instinto. Expresa tus sentimientos más profundos y te empuja a actuar sin tener asegurado el resultado. Podrás tener dudas, pero nunca alcanzarás nada si dejas que el miedo te paralice. La primera vez que te rindas abrirá el camino al hábito de la inoperancia. No quieras morir lamentándote por todo aquello que podrías haber sido si hubieras vivido con más valentía. Otras notas relacionadas: Ten coraje Temores...

Escribiendo

No te pones a hacerlo por miedo a que nadie te lea, a parecer estúpido por lo que escribes, por las dudas de que sólo sea una pérdida de tiempo. Pero nada de eso tiene que ver con el hecho de escribir. Ningún escritor escapa a esos reparos antes de ponerse a ello. Todas las objeciones están en tu mente, y todas ellas desaparecen cuando comienzas a escribir. Componer es un ejercicio obligado y redactar las primeras líneas mata esos fantasmas. Escribir te hace valiente.   Notas relacionadas: Escribe en tu blog Haz algo Ideales Tu...

Da la cara

Tendrás que dar la cara si quieres que te reconozcan como un líder destacado y valiente. Son muchos los directivos que se esconden en su despacho todo el día y las consecuencias son evidentes: errores en las iniciativas que se emprenden, incapacidad para identificar las dificultades, desconocimiento de las oportunidades… Se necesita coraje para dar la cara ante los colaboradores, pero es determinante para ganar credibilidad. Si no asumes riesgos, si retienes información o no das un paso al frente, renuncias a ser reconocido como un líder fuerte y justo. Liderar desde la primera línea envía el mensaje de que nunca pedirás a otros que hagan lo que tu no sabes hacer. Esto sirve de motivación para quienes te rodean y les confirma tu actitud participativa y colaboradora. Notas relacionadas: Capacidades para el liderazgo Diles la verdad Los nuevos líderes ya andan por...

Desorientados

Es común observar en empresas que, por la incompetencia de algunos, se pierde el foco de lo importante. Se centran en sus inseguridades y se bloquea el negocio por carecer o hacer un mal uso de las competencias disponibles. Para hacer crecer la empresa es preciso centrarse en los clientes, no en las inquietudes asociadas al negocio. Es la manera de crecer y la forma de dar un mejor uso a tus capacidades. Se trata de servir, de ser útil. Otras notas relacionadas: ¿Estás perdido?...

Nuestra intención

El porqué, el propósito del jefe o de la Dirección, es la referencia que orienta con claridad el camino y la intención. Es, en términos militares, el commander’s intent, que expresa de manera breve y directa a los responsables operativos, lo que deben llevar a cabo. Estos habrán de elaborar los planes correspondientes y comunicarlos a sus colaboradores. Y a la vez los deberían explicar al jefe para asegurar la alineación con sus intenciones. Esta última parte, lamentablemente, no suele realizarse, pese a que es un paso obligado para convertir la estrategia en resultados. Conocer el propósito del jefe despeja incertidumbres, no deja lugar a interpretaciones ni confusión, y permite ganar un tiempo precioso para diseñar iniciativas innovadoras que hagan ganar en eficacia. Esta definición del propósito puede establecerse al más alto nivel de la organización y también en el nivel de la dirección de los equipos de proyecto o de trabajo. Es aconsejable contar con esas reuniones en las que se compartan las líneas generales de los planes a desarrollar. En ellas se pondrán de manifiesto las posibles desviaciones respecto a las intenciones perseguidas. El rechazo a recibir indicaciones sobre lo que se debe hacer es universal. Cualquier profesional competente considera degradante que alguien le defina y controle sus tareas hasta el más mínimo detalle. Este comportamiento es desagradable e ineficiente. Y además ineficaz pues, por mucho detalle que se proporcione, nunca es posible dar respuesta a toda posible contingencia. En un entorno tan volátil como el actual, esa actitud conduce inevitablemente a la parálisis y al fracaso. Por eso dar a conocer el propósito del jefe es una manera mejor de delegar. Se trata de transmitir el porqué se han de hacer las cosas. Cuanto más se comprendan las razones que justifican las...

Mediocre

Cuando piensas en exceso en ti mismo estás perdiendo la ocasión de actuar. Ni tampoco desarrollas el coraje para cambiar las cosas que están en tu mano. Eso te convierte rápidamente en mediocre, porque tu mismo te ves como tal y porque cada vez te resultará más difícil comportarte como alguien útil y capaz de actuar. La solución es muy simple. Ten iniciativa. Actúa. Ponerse a hacerlo es la única manera de que las cosas se realicen.   Otras notas relacionadas: Mediocridad...

Hombre rico, hombre pobre...

Abundantes investigaciones y experiencias personales demuestran que la abundancia de cosas materiales no es un indicador de bienestar. Por el contrario, poseer tiempo, disponer de él para reflexionar, para dedicarlo al entretenimiento, a actividades que contribuyan al desarrollo personal, te convierte en un hombre rico. En consecuencia, es un hombre pobre quien anda siempre apresurado, desbordado, estresado, rezagado… Mira a tu alrededor y a ti mismo y date cuenta de la elevada prevalencia de esta pobreza debida a la escasez de tiempo. Y observa la paradoja de la repentina riqueza que manifiestan aquellas personas a las que les diagnostican un cáncer avanzado. Pero este recurso llamado tiempo no es un capital que puedas acumular. Sólo lo podrás emplear si lo sabes encontrar. Simplifica tu vida y descubre horas cada día que puedas dedicar a actividades que te proporcionen bienestar. O te convertirás en un pobre hombre pobre… Nota relacionadas: Fin de semana El tiempo Sin tiempo ¿Necesitas más...

Acomodaticio

No te puedes pasar la vida buscando complacer a todos, queriendo ganar su aprobación a toda costa, tratando de anticipar sus estados de ánimo para encontrarles siempre de buen humor, para evitar recibir una reprimenda, una bofetada… Es descorazonador. El explorador que hay en ti exige mucho más.   Nota relacionada: Complaciente...

Experiencias de los clientes...

Está de moda en las organizaciones que ofrecen productos o servicios genéricos. Diseñan estos programas como manera de diferenciarse y el resultado es que, la mayoría, fracasan estrepitosamente. Las empresas pierden el tiempo y el dinero en cosas que no funcionan. Y adicionalmente malgastan credibilidad ante sus empleados e incluso los mismos clientes. La razón principal es que no puede funcionar algo que no está en la naturaleza del negocio. Si no es estratégico estar vinculado con el cliente, toda iniciativa que trate de atraerle será percibida como un engaño. Más aún, puede llevar a ignorar las verdaderas razones que mueven a los clientes a comprar esos productos o servicios genéricos, que por naturaleza son cambiantes, y para este tipo de empresas, impredecibles. La solución sólo pasa por abordar de manera consistente el construir una relación de confianza y duradera con cada uno de los clientes. No sirven los mensajes de las campañas de márquetin, ni las encuestas de satisfacción, ni los programas de formación en modales para la atención al público. Ni unos programas de selección de personal rediseñados, ni unos nuevos incentivos, ni la incorporación de nuevas tecnologías. No es que no deban existir, que son todos ellos programas obligados, sino que carecen de utilidad si no se acompañan de una verdadera consideración de esa vinculación con cada cliente como el centro de la estrategia. Y aún más cuando los productos o servicios son genéricos, pues no queda otra opción viable. El cambio necesario es más amplio y profundo. No puede quedar en la forma en que tratan al cliente los profesionales ni en los sistemas establecidos para atenderle, sino que reclama un cambio de estrategia. Requiere un compromiso absoluto que se ha de expresar como una transformación total de la organización. En...

Temores

“Temo que no entiendan lo que hago…” “Temo no saber hacerlo…” “Temo que por perseguir un sueño, arriesgue demasiado…” Te puedes pasar la vida acosado por muchos miedos y que la cobardía para afrontarlos te detenga. Y te gustaría ser valiente, intrépido. Necesitas...

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